Entre los meses de enero y marzo de 2026 Fundación Japón, Madrid organiza, junto al Círculo de Bellas Artes, Filmoteca de Galicia, La Filmoteca de València y Filmoteca de Catalunya, un ciclo retrospectivo dedicado a Hiroshi Shimizu, uno de los grandes maestros de la edad de oro del cine japonés.
 
Hiroshi Shimizu (1903 - 1966) tuvo una larga carrera que le permitió dirigir más de 160 películas durante más de cuatro décadas. Shimizu, del que Kenji Mizoguchi dejo su célebre descripción Yasujirô Ozu y yo logramos hacer buenas películas con mucho trabajo, pero Shimizu es un genio, comenzó trabajando para Shochiku en Tokio a la temprana edad de 21 años, siendo en sus primeros años como director uno de los mejores representantes del nuevo estilo impulsado desde el estudio de Kamata. En Shochiku pasaría las décadas anteriores a la guerra y los años que duró esta, tomando un rumbo diferente, e independiente, tras su fin.
 
Sus películas siempre estuvieron marcadas por un naturalismo luminoso, un estilo muy formal y una cámara muy móvil, a la que se ha calificado de errante. Tan móvil o errante como él mismo, conocido por rodar en exteriores y en localizaciones repartidas por todo el país. Siempre mostró en sus historias un interés profundo por los menos representados, por los niños, por las mujeres trabajadoras, por los viajeros y por los marginados.
 
El ciclo reúne una selección de títulos esenciales que nos permite recorrer diversas etapas de su filmografía, desde una de sus más conocidas películas mudas hasta una de sus últimas películas, dirigida en la década de los 50 durante la edad de oro del cine japonés. Las películas que integran el programa muestran la amplitud temática y formal del director, así como su mirada sensible hacia los problemas cotidianos de unos personajes que Shimizu nos muestra siempre cercanos.
 
Fechas y lugares:
 
Madrid
Fechas de proyección: del 14 al 31 de enero de 2026.
Lugar: Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes (Calle del Marqués de Casa Riera, 4, 28014 Madrid).
Entradas: 5,5 euros. Entrada reducida: desde 3,5 euros.
 
A Coruña
Fechas de proyección: del 5 al 28 de febrero 2026.
Lugar: Filmoteca de Galicia (Rúa Durán Loriga, 10, 15003 A Coruña, España).
Entradas: 1,2€.
 
Valencia
Fechas de proyección: del 18 de febrero al 12 de marzo 2026.
Lugar: La Filmoteca de Valencia (Plaza del Ayuntamiento, 17. 46002 Valencia).
Entradas: 2.5 euros. Entrada reducida: 1.5 euros.
Más información en la web de La Filmoteca de Valencia.
 
Barcelona
Fechas de proyección: marzo 2026.
Lugar: Filmoteca de Catalunya (Plaça Salvador Seguí, 1. 08001 Barcelona).
Entradas: 4 euros. Entrada reducida: 3 euros.
Más información en la web de Filmoteca de Catalunya (próximamente).
 
Todas las películas se proyectarán en versión original en japonés con subtítulos en castellano, excepto en Coruña, donde se proyectará con subtítulos en gallego.
 
Películas y horarios de proyección:


©1933 Shochiku Co., Ltd
Japanese Girls at the Harbor (Minato no Nihon musume / 港の日本娘, 1933). Blanco y negro. Muda. 72min. 16mm.
Intérpretes: Oikawa Michiko, Inoue Yukiko, Egawa Ureo, Sawa Ranko, Aizome Yumeko, Saito Tatsuo, Nanjo Yasuo
Sunako y Dora, amigas de una escuela femenina en Yokohama, están enamoradas de Henry, un chico, que, como ellas, es mitad japonés. Dejando a Dora de lado, Henry empieza a prestarle más atención a Sunako, hasta que comienza a involucrarse con una pandilla de delincuentes y con una mujer llamada Sheridan Yoko. Aunque Shimizu se haría internacionalmente conocido por sus películas sobre niños con un toque documental, en la década de los 30 ayudó a formular el estilo moderno que tipificó las producciones que salían del estudio de Shochiku Kamata. Un buen ejemplo es esta singular película, en la que rueda un melodrama típicamente japonés con un estilo casi europeo, en la que utiliza un montaje audaz y muy rítmico para la época, planos largos con encuadres singulares y un diseño de escenografía moderno.
Cine Estudio CBA Madrid: viernes 16 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: jueves 5 de febrero a las 18:00h.
La Filmoteca de Valencia: miércoles 18 de febrero a las 20:00h + presentación del ciclo y acompañamiento musical y viernes 20 de febrero a las 18:00h + acompañamiento musical.

©1937 Shochiku Co., Ltd
Forget Love for Now (Koi mo wasurete / 恋も忘れて, 1937). Blanco y negro. 73min. 35mm.
Intérpretes: Kuwano Michiko, Sano Shûji
Yuki trabaja como anfitriona en un bar de Yokohama para poder sustentar a su hijo pequeño, Haru. Después de que su jefe se niegue a compartir los beneficios del local, Yuki se ve obligada a que la acompañe un supervisor, Kyosuke, contratado para asegurarse de que no cause más problemas. Kyosuke queda conmovido tras conocer la devoción que tiene Yuki por su hijo, quien sufre el acoso de sus compañeros de escuela. Una de las películas más antiguas del ciclo que Shimizu rodaría principalmente en interiores, centrándose en la melancolía de una mujer trabajadora y la valentía de un niño.
Cine Estudio CBA Madrid: miércoles 14 de enero a las 19:30h + Presentación del ciclo.
Filmoteca de Galicia: viernes 6 de febrero a las 18:00h.
La Filmoteca de Valencia: jueves 19 de febrero a las 20:00h y martes 24 de febrero a las 18:00h.

©1938 Shochiku Co., Ltd
The Masseurs and a Woman (Anma to onna / 按摩と女, 1938). Blanco y negro. 65min. 16mm.
Intérpretes: Takamine Mieko, Tokudaiji Shin, Himori Shinichi, Saburi Shin, Bakudan Kozo, Sakamoto Takeshi, Kasuga Hideko.
Tokuichi y Fukuichi son dos masajistas ciegos ofreciendo sus servicios por los complejos de baños termales situados en la península de Izu. En uno de estos complejos, Tokuichi atiende a una mujer misteriosa proveniente de Tokio llamada Michiho, quien le parece tanto atractiva como enigmática. Cuando una serie de robos comienzan a producirse en el complejo, Tokuichi se da cuenta de que el ladrón solo puede ser Michiho. Aunque Hiroshi Shimizu escribió el guion de The Masseurs and a Woman, una de sus películas más personales fue en realidad el resultado de la improvisación, con Shimizu llevando a un elenco y equipo de ideas afines a una locación tan de su gusto como Izu, dejando que la película se desarrollara desde allí.
Cine Estudio CBA Madrid: domingo 18 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: martes 10 de febrero a las 20:30h.
La Filmoteca de Valencia: miércoles 25 de febrero a las 20:00h y sábado 28 de febrero a las 18:00h.

©1941 Shochiku Co., Ltd
Introspection Tower (Mikaheri no tô /みかへりの塔, 1941). Blanco y negro. 110min. 16mm.
Intérpretes: Ryu Chishu, Miyake Kuniko, Morikawa Masami, Nara Shinyo, Nomura Yuiko, Yokoyama Jun, Otsuka Norio, Furuya Teruo.
Basada en la novela de Toyoshima Yoshio, compuesta por las notas escritas por Kumano Ryuji, jefe de una institución para jóvenes delincuentes, Instrospection Tower es un tipo de película raramente producida por un estudio en su época, mostrando un problema social mediante un estilo documental. En esta singular película Shimizu nos habla, desde su amor a la infancia y su particular optimismo, de una escuela donde más de 200 niños con necesidades especiales viven en varias casas construidas en un extenso campus. A cada uno se le asigna un maestro y un cuidador a los que se les llama "Mamá" y "Papá", con los que la escuela busca integrarlos en un ambiente familiar, brindándoles desde educación básica hasta formación profesional sencilla.
Cine Estudio CBA Madrid: miércoles 21 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: jueves 12 de febrero a las 20:30h.
La Filmoteca de Valencia: jueves 26 de febrero a las 18:00h y domingo 1 de marzo a las 20:00h.

©1941 Shochiku Co., Ltd
Notes of an Itinerant Performer(Uta-jo oboegaki / 歌女おぼえ書, 1941). Blanco y negro. 95min. 16mm.
Intérpretes: Mizutani Yaeko, Uehara Ken, Fujino Hideo, Asagiri Kyoko, Tsuda Haruhiko, Kawamura Reikichi, Kasuga Hideko, Tomimoto Minpei.
Uta es una bailarina en una pequeña compañía itinerante liderada por Monroku. Un día, harta de una vida nómada y de que no la respeten, aprovecha el abandono de Monroku y de la compañía para comenzar a trabajar en casa de un antiguo conocido, con el que coincidió haciendo de geisha sustituta. Allí comienza enseñándole a la hija de su conocido, Nuiko, a bailar. Interpretada por una gran actriz como Mizutani Yaeko, Notes of an Intinerant Performer recoge la tradición del teatro shinpa, o “nuevo estilo”, en el que se contaban historias melodramáticas, de mujeres sufriendo un destino trágico por el prejuicio social y la desigualdad. En manos de Shimizu el elemento trágico se suaviza y la historia es contada con una perspectiva más sutil.
Cine Estudio CBA Madrid: viernes 23 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: miércoles 18 de febrero a las 18:00h.
La Filmoteca de Valencia: martes 3 de marzo y viernes 6 de marzo.

©1941 Shochiku Co., Ltd
Ornamental Hairpin (Kanzashi / 簪, 1941). Blanco y negro. 68min. 16mm.
Intérpretes: Tanaka Kinuyo, Kawasaki Hiroko, Saitô Tatsuo, Ryû Chishû, Himori Shinichi, Mimura Hideko, Yokoyama Jun, Otsuka Masayoshi, Kawara Kanji, Sakamoto Takeshi.
Emi y su amiga Okiku deciden hacer una breve parada en unos baños termales durante un viaje en grupo por las montañas de Yamanashi. Al día siguiente, cuando ambas se han ido, Nanmura, un joven exsoldado recuperándose en los baños termales, se hace daño al pisar una pinza de pelo de una mujer. Un accidente que le parece muy romántico. Trabajando sobre una novela de Ibuse Masuji, Shimizu nos vuelve a mostrar un complejo de aguas termales como un lugar de evasión, casi utópico, ayudando a que esta obra tenga un tono relajado. A la vez, Ornamental Hairpin es una muy cuidada producción cinematográfica ejemplo de la parte más luminosa del cine japonés durante la guerra.
Cine Estudio CBA Madrid: domingo 25 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: viernes 20 de febrero a las 20:30h.
La Filmoteca de Valencia: jueves 5 de marzo y sábado 7 de marzo.

©KOKUSAI HOEI
Mr. Shosuke Ohara (Ohara Shosuke-san / 小原庄助さん, 1949). Blanco y negro. 90min. 16mm.
Intérpretes: Ôkôchi Denjirô, Kazami Akiko, Iida Choko, Tanaka Haruo, Kiyokawa Soji, Himori Shinichi, Miyakawa Reiko, Ayukawa Hiroshi, Kiyokawa Nijiko.
Sugimoto Saheita, un prominente terrateniente rural con un largo y prestigioso linaje familiar, vive su vida como una figura de una canción del folclore japonés. Ohara Shosuke-san: se levanta tarde, bebe por la mañana y es descuidado con el dinero. Mr. Shosuke Ohara puede parecer una más de las muchas películas de la época, en las que se promovían políticas de democratización durante la ocupación por parte de los aliados, pero Shimizu con su humanismo luminoso la convierte en una historia conmovedora, rebosante de calidez y humor, y marcada por un tono muy desenfadado en la que destaca cómo aprovecha al máximo la interacción de los personajes con los escenarios y la riqueza de los paisajes.
Cine Estudio CBA Madrid: miércoles 28 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: jueves 26 de febrero a las 20:30h.
La Filmoteca de Valencia: martes 10 de marzo y jueves 12 de marzo.


©KOKUSAI HOEI
Children of the Beehive (Hachi no su no kodomotachi / 蜂の巣の子供たち, 1948). Blanco y negro. 86min.
Intérpretes: Iwanami Daisuke, Shimamura Shusaku, Kubota Shinichiro, Chiba Yoshikatsu, Iwamoto Yotaka, Nakamura Sadao, Taira Kiyoshi, Mihara Hiroyuki.
Un grupo de niños sobrevive como puede en el Japón de la posguerra a través del mercado negro. Cuando se encuentran con un soldado expatriado que vaga por el país, deciden unirse a él, con el objetivo de llegar a una escuela especial para huérfanos del conflicto. El primer filme independiente de Shimizu tras su marcha de la Shochiku le permitió hacer una cinta de corte neorrealista en la que no esconde ninguna de las dificultadas que atravesaba su patria en ese momento. Particular road movie con una sorprendente escena sobre las ruinas de Hiroshima, asentó una línea de trabajo con chicos que se extendería durante muchos años y a lo largo de diversos filmes en los que los jóvenes son protagonistas. miércoles 11 de marzo y jueves 12 de marzo.
Cine Estudio CBA Madrid: próximamente.
Filmoteca de Galicia: jueves 26 de febrero a las 18:00h.
La Filmoteca de Valencia: 
martes 10 de marzo y miércoles 11 de marzo.

©KOKUSAI HOEI
The Shiinomi School (Shiinomi gakuen / しいのみ学園, 1955). Blanco y negro. 98min. 16mm.
Intérpretes: Kagawa Kyoko, Uno Jukichi, Hanai Ranko, Kawarasaki Kenzo, Iwashita Ryo, Shimazaki Yukiko, Ryuzaki Ichiro, Mori Mitsuhiro.
Yamamoto, un profesor de psicología en la universidad, y su mujer, Fumiko, tienen dos hijos. Uno de ellos, Yudo, sufre un tipo de parálisis. Por este motivo, Yamamoto y su mujer deciden usar todo su dinero para crear una escuela donde niños con necesidades especiales parecidas puedan conseguir el amor y el cuidado suficiente para hacer crecer su confianza en sí mismos. Basada en una historia real, se trata de la única película de la época que trató los problemas de los niños con necesidades especiales. El humanismo y la empatía característica de Shimizu hace que la la historia que nos cuenta resulte optimista y luminosa.
Cine Estudio CBA Madrid: viernes 30 de enero a las 19:30h.
Filmoteca de Galicia: sábado 28 de febrero a las 18:00h.
La Filmoteca de Valencia: miércoles 11 de marzo y jueves 12 de marzo.


Hiroshi Shimizu, el arte de perderse
¿Quién era Hiroshi Shimizu? Uno de sus contemporáneos, Kenji Mizoguchi, dijo de él: Yasujiro Ozu y yo logramos hacer buenas películas con mucho trabajo, pero Shimizu es un genio. ¿Qué quería decir al llamarle genio? ¿Que hacía películas maravillosas? Probablemente. Pero quizás había algo más en esa palabra. Quizás se refería a un genio como los de los cuentos. Esos seres sin edad que todo lo pueden sin esfuerzo, que son ligeros y bromistas pero que al mismo tiempo conocen los secretos de la vida. ¿Qué películas podría hacer un genio así? Películas felices y melancólicas. Películas imprevisibles. Películas que, sin aparente esfuerzo, acaban tocando, de lleno, el corazón.
 
Hiroshi Shimizu nació en 1903, en Shizuoka, en una familia acomodada, hijo de unos padres que no se llevaban bien y vivían separados. Mal estudiante, abandonó pronto la universidad y pasó por varios trabajos, entre ellos proyeccionista, hasta entrar de ayudante en el estudio Shochiku. Durante un tiempo compartió piso con otros tres jóvenes ayudantes, entre ellos Yasujiro Ozu. Ozu recordaba que se repartían las tareas y que la de Shimizu era cocinar. Lo hacía bien, opinaba Ozu, a pesar de su manía de echar azúcar a las alubias.
 
Dirigió su primera película en 1924. Tenía veintiún años. Ese mismo año dirigió otras cinco. Desde entonces, y hasta 1959, rodó 160 películas, de las cuales, por desgracia, alrededor de dos tercios se han perdido. Shimizu formó parte de una generación que empezó en el mudo y que aprendió su oficio sobre la marcha. En el inicio de su carrera llegó a rodar hasta diez películas al año. Pulió su arte con la práctica, experimentando con nuevas formas de filmar y de narrar. La única película muda que se verá en el ciclo, Japanese Girls at the Harbor, nos muestra que una historia melodramática podía ser al mismo tiempo popular y vanguardista, prestar atención a sus personajes pero también a la forma.
 
Japanese Girls at the Harbor transcurre en Yokohama, ciudad portuaria. Comienza con planos documentales de la partida de un transatlántico. Al irse el barco, quedan abandonadas por el muelle, agitadas por la brisa, las guirnaldas que festejaban la partida. En el cine de Shimizu siempre están presentes la despedida y la separación, pero también detalles fugaces y hermosos como las guirnaldas, detalles en los que se siente soplar la brisa, el aire de la vida.
 
Las películas de Shimizu a menudo son historias de viajes. Viajes errantes por falta de hogar (Children of the Beehive, Notes of an Itinerant Performer), pero también viajes por trabajo y viajes de placer. Varias de ellas, como Ornamental Hairpin y The Masseurs and a Woman, transcurren en balnearios a los que se llega, a pie o en carruaje, por carreteras que transcurren sinuosas entre las montañas. A mediados de los años treinta, Shimizu empezó a abandonar, siempre que pudo, los rodajes en estudio, prefiriendo llevarse a sus equipos a las montañas. En aquella época esa decisión de rodar toda una película en exteriores era inusual. Shimizu, sin adscribirse a ninguna escuela, estaba inventando un nuevo realismo.
 
Sus películas a menudo tienen la ligereza de un cuento o de un esbozo. Shimizu decía: nunca sé qué dirección voy a tomar, me pierdo y eso me divierte. Le gustaba ir inventando sobre la marcha, a partir del lugar o de un encuentro casual. También había días en los que no sabía qué hacer: entonces no rodaban y todo el equipo se iba a nadar. Quizás a eso se refería Mizoguchi cuando decía que Ozu y él trabajaban duro pero Shimizu era un genio. Shimizu parecía no trabajar y, sin embargo, la belleza sucedía. Parafraseando a Picasso: no buscaba, encontraba. El arte de Shimizu era el arte de perderse para así encontrar lo inesperado.
 
Quizás sea la improvisación la que hace que esas historias de montaña y de balnearios, el drama y los sentimientos avancen, a menudo, sin ser vistos, perdidos entre las elipsis y un ligero humor cotidiano. Sin embargo, entre esos juegos y rutinas, entre esos baños en el río, esos masajes y esas cenas, los días van pasando hasta que, en las últimas secuencias, emerge un sabor inesperado, una emoción difícil de nombrar, una historia que transcurría en silencio.
 
Esa capacidad para inventar sobre la marcha y para adaptarse a lo que se encuentra en el camino, ¿no es también la que tienen los niños cuando juegan? Es probable que Shimizu sea, precisamente, el cineasta que más constantemente haya filmado la infancia. Cuentan que su técnica para dirigir a los niños consistía en jugar con ellos, como un niño más. En una ocasión dijo: No es difícil hacer actuar a los niños de forma natural. Si se le pide a los niños que hagan las cosas como lo desean los adultos, será difícil, pero si se les deja libres de expresarse a su manera, sin que nadie les dé indicaciones, su interpretación será natural. En la interpretación de un adulto, hay mentira. En la de un niño, no. Es tan natural como el respirar. Y en una película hacen falta personas que actúen como respiran.

Varias de las películas de Shimizu sobre la infancia, entre ellas Introspection Tower y The Shiinomi School, son, además, películas sobre la educación. Películas que dejan un sabor extraño, lúcidas sobre lo ambivalente que es la normalización de los niños. Películas conscientes de lo que se puede perder por el camino de la educación pero que, al mismo tiempo, la saben necesaria. Películas sobre profesores que no lo saben todo y que a veces se equivocan. Es una educación de ida y vuelta. Los niños aprenden de los adultos y los adultos aprenden de los niños. Es un trabajo que, como dice Chisu Ryu en Introspection Tower, no acabará nunca, ni en esta vida ni quizás en la próxima.  

La infancia que filma Shimizu es a menudo hermosa, pero rara vez idílica: niños separados de sus padres, niños en reformatorios, niños afectados por la polio... En Forget Love for Now, a un niño lo discriminan otros niños porque su madre trabaja en un club nocturno. Se trata, probablemente, de la película más desesperanzada del ciclo. Su mundo es un mundo cerrado. Aun siendo una película portuaria, como Japanese Girls at the Harbor, parece imposible tomar un barco y alejarse en busca de una nueva vida. En el corazón de esa trampa social, el sufrimiento de un niño da la medida abrumadora de la impotencia y de la injusticia.
 
Shimizu, en su cine, pero también fuera de él, no se resignó a esa impotencia. Tras la Segunda Guerra Mundial, fundó en las montañas de Atami un orfanato, La Colmena, para huérfanos de guerra y los adoptó. Además, rodó con ellos varias películas. La primera, Children of the Beehive, es una de esas obras únicas que parecen reinventar el cine. Cuenta las andanzas de un antiguo soldado y de unos niños errantes por los caminos y las ruinas de la posguerra. Es una película filmada en decorados naturales, entre ellos un cementerio de Hiroshima, en la que todo el equipo, salvo Shimizu, el director de fotografía y el ayudante de dirección, eran amateurs. La luz brilla con una inmediatez bruta, documental y, al mismo tiempo, el relato, que parece avanzar libre y azaroso, nos desgarra.
 
El cine japonés de la época era un cine producido por grandes estudios. Con Children of the Beehive, Shimizu se salió de ese sistema. Para producir la película creó su propia compañía independiente, Las películas de la colmena. Desde entonces alternó los encargos de los estudios con otros proyectos independientes. Una de las películas de esa época, Ohara Shōsuke, insinúa un posible autorretrato, melancólicamente satírico. Es la historia de un terrateniente a quien le gusta beber y ayudar a los demás. Un personaje que huye de los cobradores de deudas yéndose en su borrico a jugar al béisbol con los niños del pueblo y que se va arruinando en un mundo que cambia pero en el que, por el camino, como Shimizu, encuentra su libertad.
 
Shimizu rodó su última película en 1959. Por problemas cardíacos, no volvió a dirigir. En la madrugada del 23 de junio de 1966 falleció por un infarto. Estaba leyendo una revista que quedó abierta. ¿De qué trataba el artículo de esa página? De apicultores viajando al norte, en busca de abejas.

Texto de Pablo García Canga