
Entre los meses de octubre 2026 y enero 2027 Fundación Japón, Madrid organiza junto a Filmoteca Española, Filmoteca de Catalunya, Filmoteca de Galicia y La Filmoteca de València un ciclo retrospectivo dedicado a Keisuke Kinoshita.
Keisuke Kinoshita (1912-1998) fue uno de los grandes directores de la llamada segunda edad de oro del cine japonés. Dirigió más de cincuenta películas durante una carrera que abarcó cinco décadas, en 1943 debutó como director en Shochiku donde desarrollaría la mayoría de su carrera cinematográfica, en las que fue modificando su estilo adaptándolo a cada época y a las necesidades de cada película.
Dirigió películas de todo tipo de géneros, dejando una filmografía repleta de obras maestras de las que también escribió prácticamente todos los guiones: comedias satíricas, como las dos protagonizadas por el personaje de Carmen, Carmen vuelve a casa (Karumen kokyō ni kaeru, 1951), primera película completamente en color del cine japonés, y Carmen se enamora (Karumen junjō su, 1952); tragedias familiares con ambientación histórica como las que narra en Fuefuki River (Fuefuki-gawa, 1960) o en La balada de Narayama (Narayama bushikô, 1959), quizá su película más conocida internacionalmente y de la que podremos ver una versión digital restaurada. O dramas como otro de sus grandes éxitos, Veinticuatro ojos (Nijushi no hitomi, 1954), también en copia digital restaurada, o Farewell to Spring (Sekishun-cho, 1959). Todas ellas presentes en esta retrospectiva junto a uno de sus primeros trabajos, Army (Rikugun, 1944), y otra crónica familiar que dirigió poco antes de mover su carrera a la televisión, Un amor inmortal (Eien no hito, 1961).
Esos cambios en su estilo como director y su gusto por experimentar no afectaron a su forma de entender el cine, siempre construyó sus historias desde la emotividad y con una marcada empatía por los más vulnerables, por los débiles y por los marginados que le hizo tomar posiciones críticas con cualquier forma de poder que fuese responsable de la destrucción de la felicidad de los individuos. Una mirada que recuperamos en este ciclo dedicado a uno de los grandes maestros del cine clásico japonés.
Fechas y lugares:
Madrid
Fechas de proyección: del 15 de octubre al 20 de noviembre de 2026.
Lugar: Cine Doré – Filmoteca Española (Calle de Santa Isabel, 3. 28012 Madrid).
Entradas: general,3 euros. Reducida, 2 euros. Gratuita, menores de 18 años y personas con discapacidad con un grado igual o superior al 33%.
Barcelona
Fechas de proyección: del 15 de octubre al 12 de noviembre de 2026.
Lugar: Filmoteca de Catalunya (Plaça Salvador Seguí, 1. 08001 Barcelona).
Entradas: 4 euros. Entrada reducida: 3 euros.
A Coruña
Fechas de proyección: del 15 de noviembre al 23 de diciembre de 2026.
Lugar: Filmoteca de Galicia (Rúa Durán Loriga, 10, 15003 A Coruña).
Entradas: Gratuita.
Más información en la web de Filmoteca de Galicia (próximamente).
Valencia
Fechas de proyección: del 10 de diciembre 2026 al 31 de enero de 2027.
Lugar: La Filmoteca de Valencia (Plaza del Ayuntamiento, 17. 46002 Valencia).
Entradas: 2.5 euros. Entrada reducida: 1.5 euros.
Más información en la web de La Filmoteca de Valencia (próximamente).
Todas las películas se proyectarán en versión original en japonés con subtítulos en castellano, excepto en Coruña, donde se proyectará con subtítulos en gallego.
Películas y horarios de proyección:

©1944 Shochiku Co., Ltd.
Army (Rikugun / 陸軍, 1944). Blanco y negro. 88 min. 35mm.
Intérpretes: Kinuyo Tanaka, Chishū Ryū, Ken Mitsuda, Haruko Sugimura, Ken Uehara.
Rikugun cuenta la historia de una casa de empeños, la cual ha sido regentada por distintas generaciones desde la Restauración Meiji en 1868. La guerra y los alistamientos militares se convierten en la causa del cambio en la realidad de los protagonistas, los cuales mantienen una gran conexión con la armada a lo largo del paso del tiempo. Durante la guerra, tendrán que rehacer su vida una y otra vez, y afrontar las consecuencias.
Army cuenta con una de las secuencias más conocidas del cine japonés durante la II Guerra Mundial. Kinoshita decidió convertir el final de la película en una larga secuencia sin apenas diálogo en la que sigue a Waka, el personaje interpretado magistralmente por Tanaka, visiblemente emocionada por la marcha de su hijo a un futuro incierto. La desesperación y llanto de Waka ponen en duda el mensaje de movilización nacional que el resto de la película ha intentado ensalzar, dotándola de ambigüedad, incluso subvirtiendo ese mensaje. Kinoshita no pudo volver a dirigir hasta el final de la guerra.
Filmoteca Española: miércoles 11 de noviembre a las 17:30h en SALA 1 y viernes 20 de noviembre a las 20:00h en SALA 1.
Filmoteca de Catalunya: viernes 23 de octubre a las 17:00h en Sala Chomón y martes 27 de octubre a las 21:00h en Sala Laya.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1951 Shochiku Co., Ltd.
Carmen vuelve a casa (Karumen kokyō ni kaeru / カルメン故郷に帰る, 1951). Color. 86 min. 16mm.
Intérpretes: Hideko Takamine, Toshiko Kobayashi, Takeshi Sakamoto, Mieko Mochizuki, Akio Isono, Shūji Sano, Kuniko Igawa, Chishū Ryū, Keiji Sada, Bontarō Miake.
Okin, también conocida en Tokio como Lily Carmen, es una chica de pueblo que escapó a la gran ciudad para dedicarse a ser bailarina de striptease. Una carta a su padre y su inevitable regreso a casa desencadenarán una serie de complicadas situaciones ante las que tendrá que demostrar que su oficio también es un arte en cualquier lugar, y no solo en los barrios de Tokio.
Famosa por ser la primera película completamente en color del cine japonés, esta comedia musical en tono de sátira le dio la oportunidad a Kinoshita de sacar a relucir su ironía retratando el difícil encuentro entre dos mundos: el urbano y moderno consecuencia de la occidentalización que había traído la ocupación, representado por el personaje de Takamine, una bailarina de striptease que regresa a su hogar, y el tradicional y conservador, encarnación de los valores de la preguerra, que representa el mundo rural del que Carmen originalmente proviene.
Filmoteca Española: jueves 22 de octubre a las 19:00h en SALA 2 y miércoles 28 de octubre a las 19:00h en SALA 2.
Filmoteca de Catalunya: jueves 15 de octubre a las 20:00h en Sala Chomón y sábado 17 de octubre a las 21:00h en Sala Laya..
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1952 Shochiku Co., Ltd.
Carmen se enamora (Karumen junjō su / カルメン純情す, 1952). Blanco y negro. 102 min. 35mm
Intérpretes: Hideko Takamine, Masao Wakahara, Chikage Awashima, Toshiko Kobayashi, Eiko Miyoshi, Chieko Higashiyama, Sachiko Murase, Takeshi Sakamoto, Shin’ichi Himori, Tatsuo Saitō.
La exitosa vida de stripper de Carmen en Asakusa se verá truncada por distintos encuentros: la visita de su antigua amiga, Akemi, la cual se encuentra sola con un bebé, y la aparición de Sudo, un artista que la cautivará con su forma de ver el arte y la vida. Poco a poco, toda su realidad se irá desmoronando, pero Carmen afrontará cada golpe con optimismo para poder levantarse de nuevo.
El éxito de la primera película de Carmen motivó a Kinoshita y a Takamine a repetir con el personaje en esta secuela, en la que Lily Carmen se enamora perdidamente de un artista “moderno”, narcisista y egocéntrico. Esta nueva comedia, rodada completamente en blanco y negro, está llena de encuadres inclinados y llamativas transiciones que ayudan a dotar de comicidad a sus personajes.
Filmoteca Española: domingo 25 de octubre a las 20:00h en SALA 1 y martes 3 de noviembre a las 17:30h en sala 1.
Filmoteca de Catalunya: viernes 16 de octubre a las 17:00h en Sala Chomon y domingo 18 de octubre a las 18:00h en Sala Laya.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1954/2007 Shochiku Co., Ltd.
Veinticuatro ojos (Nijū-shi no Hitomi / 二十四の瞳, 1954). Blanco y negro. 162 min. DCP.
Intérpretes: Hideko Takamine, Hideyo Amamoto, Chishū Ryū, Toshiyuki Yashiro, Naotora Kinoshita.
Hisako Ōishi llega como la nueva profesora de primaria a una pequeña escuela en una isla solitaria. Con el tiempo se irá ganando los corazones de sus doce alumnos, que eran reacios a aceptarla al inicio. Sin embargo, su historia está destinada a la tragedia, y será la Segunda Guerra Mundial la que marque el final o el futuro de sus vidas.
Si con Army Kinoshita ya había mostrado su respuesta emocional a la guerra es con Veinticuatro ojos con la película que quedaría marcado como pacifista. Aunque no muestra en ningún momento el conflicto directamente, es a través del contraste de la inmutable belleza de Shōdoshima, un idílico escenario rural que debió de llenar de nostalgia al público urbano japonés, con los efectos de la tragedia de la guerra sobre sus habitantes el que hace aún más dramática la narración.
Filmoteca Española: jueves 15 de octubre a las 20:00h en SALA 1 (sesión con presentación) y sábado 7 de noviembre a las 19:00h en SALA 2.
Filmoteca de Catalunya: domingo 1 de noviembre a las 20:00h en Sala Laya y martes 3 de noviembre a las 17:00h en Sala Chomón.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1958/2012 Shochiku Co., Ltd.
La balada de Narayama (Narayama bushikō / 楢山節考, 1958). Color. 98 min.
Intérpretes: Kinuyo Tanaka, Teiji Takahashi, Yūko Mochizuki, Danko Ichikawa, Seiji Miyaguchi, Yūnosuke Itō, Keiko Ogasawara.
Orin es una mujer de 69 años que vive en un pueblo donde las personas mayores de 70 son consideradas una molestia para la comunidad. Al cumplir esa edad, los ancianos son invitados a partir hacia Narayama, es decir, son abandonados con el fin de reducir el consumo del poco alimento que se consigue. Así, Orin decide partir a Narayama para esperar su muerte, aunque su hijo se niega a aceptar este destino.
Adaptando la novela de Shichiro Fukazawa en un momento en el que Kinoshita es consciente del creciente problema del envejecimiento de la población, este drama maternofilial protagonizado por Kinuyo Tanaka le sirvió al director para mostrar una vez más su empatía con aquellos que un determinado sistema social no considera útiles por ser diferentes. Con una puesta en escena artificiosa, la película está rodada en estudio casi en su totalidad, y experimentado con recursos escénicos del teatro kabuki, Kinoshita reconocía que el formato panorámico del GrandScope le hizo pensar en un escenario teatral, transformó la historia en leyenda, que, enfrentada al presente, produce nuevas lecturas de la cruel tradición que nos relata desde una época de bonanza económica.
Filmoteca Española: viernes 6 de noviembre a las 17:30h en SALA 1 y jueves 12 de noviembre a las 19:00h en SALA 2.
Filmoteca de Catalunya: sábado 24 de octubre a las 21:00h en Sala Laya y jueves 29 de octubre a las 18:00h en Sala Laya.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1959 Shochiku Co., Ltd.
Farewell to Spring (Sekishunchō / 惜春鳥, 1959). Color. 102 min.
Intérpretes: Masahiko Tsugawa, Ineko Arima, Keiji Sada, Kazuya Kosaka, Akira Ishihama, Toyozō Yamamoto, Yūsuke Kawazu, Junzaburō Ban, Teruko Kishi, Yukiyo Toake.
Cinco jóvenes se reúnen de nuevo en su ciudad natal después de que la vida y los años los separaran. Sin embargo, la relación que mantenían cuando eran niños ya no es la misma, y tendrán que enfrentarse a distintos obstáculos, enredos familiares y problemas económicos que pondrán a prueba su amistad.
Retrato de la pérdida de la inocencia y del final de la juventud de un grupo de amigos a los que relaciona con la historia de los Byakkotai, un grupo de samuráis adolescentes que erróneamente se vieron obligados a cometer suicidio ritual al final del periodo Edo, a través de la localización de la película en Aizu-Wakamatsu y de la canción que narra su tragedia.
Filmoteca Española: miércoles 21 de octubre a las 17:30h en SALA 1 y martes 27 de octubre a las 20:00 en SALA 1.
Filmoteca de Catalunya: miércoles 4 de noviembre a las 20:00h en Sala Chomón y viernes 6 de noviembre a las 17:00h en Sala Chomón.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1960 Shochiku Co., Ltd.
Fuefuki River (Fuefukigawa / 笛吹川, 1960). Blanco y negro / Color. 117 min.
Intérpretes: Tamura Takahiro, Takamine Hideko, Ichikawa Somegorō, Nakamura Mannosuke, Tanaka Shinji, Iwashita Shima, Yamaoka Hisano, Daigenji Ryūsuke, Oda Masao, Katō Yoshi, Nakamura Kanzaburō, Takeuchi Toru, Hamada Torahiko, Matsumoto Kōshirō.
Los ancestros de Sadahei trajeron honor y gloria al nombre familiar durante las constantes guerras civiles entre los clanes feudales. Sin embargo, todos ellos acabaron muriendo, siendo asesinados o consumidos por la riqueza. Ahora, la familia de Sadahei debe enfrentarse a las adversidades de la vida y a las condiciones miserables que padecen mientras las luchas contra el clan Takeda persisten.
Otra crónica familiar con una claro componente antibelicista, en la que también experimentó con elementos de las tradición estética japonesa, en este caso, a través de unas manchas de color que nos recuerdan a los e-makimono, o rollos pictóricos horizontales en los que se narran historias combinando texto e imágenes, una nueva forma de aproximarse a la imagen panorámica.
Filmoteca Española: martes 20 de octubre a las 20:00h en SALA 1 y viernes 30 de octubre a las 20:00h en SALA 1.
Filmoteca de Catalunya: jueves 5 de noviembre a las 21:00h en Sala Laya y domingo 8 de noviembre a las 20:00h en Sala Chomón.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.

©1961 Shochiku Co., Ltd.
Un amor inmortal (Eien no hito /永遠の人, 1961). Blanco y negro. 103 min.
Un amor inmortal (Eien no hito /永遠の人, 1961). Blanco y negro. 103 min.
Intérpretes: Hideko Takamine, Keiji Sada, Tatsuya Nakadai, Nobuko Otowa, Akira Ishihama, Yukiko Fuji, Kiyoshi Nonomura, Yoshi Katō, Yasushi Nagata, Torahiko Hamada, Masakazu Tamura, Masaya Totsuka, Eijirō Tōno.
Heibei es un veterano de guerra que regresa a casa con la obsesión de casarse con Sadako, quien a su vez ama a Takashi, enemigo del militar desde que eran niños. Ante este rechazo, Heibei viola a Sadako, y esta acción supone el inicio de la tragedia que ambas familias están destinadas a vivir, la única salida, además del suicidio, es aceptar un matrimonio impuesto. El amor prohibido pero eterno, el sufrimiento, el maltrato y la elección de la muerte serán los que muevan los hilos de esta historia.
Una nueva, y muy oscura, crónica familiar dividida en cinco capítulos con el tema central del odio y del rencor entre los personajes de Hideko Takamine y Tetsuya Nakadai a modo de cruel crítica al pensamiento feudalista que es el origen de la tragedia.
Filmoteca Española: viernes 23 de octubre a las 17:30h en SALA 1 y miércoles 4 de noviembre a las 19:00h en SALA 2.
Filmoteca de Catalunya: martes 10 de noviembre a las 17:00h en Sala Chomón y jueves 12 de noviembre a las 21:00h en Sala Laya.
Filmoteca de Galicia: Próximamente.
La Filmoteca de Valencia: Próximamente.
Keisuke Kinoshita: una mirada desde la emoción
En Japón, Keisuke Kinoshita (1912-1998) es considerado uno de los grandes directores de la historia del cine de posguerra. En cambio, aunque internacionalmente siempre se le menciona como uno de los nombres más reconocibles de la llamada segunda edad de oro del cine japonés, su filmografía no ha recibido la consideración que sí tuvo en su país, y continúa teniendo aún hoy. Una anomalía que varias iniciativas organizadas desde la celebración del centenario de su nacimiento en 2012 han intentado cambiar.
Quizá uno de los motivos que explican esa falta de reconocimiento se encuentre en una de las características del cine de Kinoshita, la emotividad desde la que siempre construyó sus historias. Kinoshita daba una gran importancia a las emociones ya desde la concepción de sus proyectos. Una forma de trabajar “bizarra”, como la definió Yoshishige Yoshida, uno de los ayudantes de dirección que pasaron por el llamado “Kinoshita-gumi”, la familia profesional que Kinoshita creó a su alrededor y que formó e impulsó a varios directores de la siguiente generación, incluido Masaki Kobayashi.
Kinoshita, según nos cuenta Yoshida, no escribía directamente sus guiones, de los que fue el autor en casi todas las películas, sino que los interpretaba mientras sus ayudantes los pasaban al papel. Él mismo iba dando voz a los personajes, incluso interpretándolos físicamente, llegando a emocionarse y a acabar llorando en las secuencias más intensas. Yoshida le describe como "demasiado fiel con sus emociones como para adscribirse al comercialismo o cualquier ideología política".
Su cine está claramente marcado por la empatía que sentía por los más vulnerables y que le hizo tomar posiciones críticas con cualquier forma de poder que fuese responsable de la destrucción de la felicidad de los individuos. Una sensibilidad que le hacía llevar sus historias a la escala de lo individual y privado, en los márgenes de la historia del país, y a retratar los diferentes sistemas sociales que se sucedieron de forma convulsa en esas décadas con ironía, sino directamente con crueldad.
Con esa mirada, Kinoshita dirigió más de cincuenta películas durante una carrera que abarcó cinco décadas. En 1933 entró a trabajar en los estudios Shochiku, aunque su camino hasta dirigir películas no fue fácil. En 1943 debutó como director tras un periodo de aprendizaje junto a Yasujirō Shimazu. Las cuatro primeras películas que dirigió fueron cintas propagandísticas, las únicas que se podían producir durante la guerra. Probablemente fue su honestidad la que le hizo rodar una de las secuencias más conocidas del cine japonés durante la II Guerra Mundial, la que cierra Army (Rikugun, 1944).
Protagonizada por Chishū Ryū y Kinuyo Tanaka, la película nos cuenta la historia de la familia Takagi y su dedicación y sacrificio honrando los valores militares del Japón en periodo de guerra. En el desenlace, Shintaro, el hijo del matrimonio Takagi, parte reclutado. Kinoshita decidió convertir esa despedida en una larga secuencia sin apenas diálogo en la que sigue a Waka, el personaje interpretado magistralmente por Tanaka, visiblemente emocionada por la marcha de su hijo a un futuro incierto. La desesperación y llanto de Waka ponen en duda el mensaje de movilización nacional que el resto de la película ha intentado ensalzar, dotándola de ambigüedad, incluso subvirtiendo ese mensaje. Kinoshita no pudo volver a dirigir hasta el final de la guerra.
Durante la década de los 50 el cine de Kinoshita alcanzó su madurez, fueron también los años en los que dirigió la mayoría de sus grandes, y más populares, películas. En los años finales de la ocupación estadounidense de Japón, y tras el trauma nacional de la derrota, y los radicales cambios sociales y económicos que el país estaba experimentando, Kinoshita mostró otra de las características que definieron su carrera, su capacidad de adaptación. En esos años dirigió las dos películas protagonizadas por el personaje de Carmen, iniciando así una larga y fructífera colaboración con la que fuese la estrella de muchas de sus películas, Hideko Takamine. Juntos trabajarían en una docena de títulos en los que Kinoshita le proporcionó a una de las mejores actrices de las historia del cine japonés un amplio abanico de papeles.
Carmen vuelve a casa (Karumen kokyō ni kaeru, 1951) es famosa por ser la primera película completamente en color del cine japonés. Esta comedia musical en tono de sátira le dio la oportunidad a Kinoshita de sacar a relucir su ironía retratando el difícil encuentro entre dos mundos, el urbano y moderno consecuencia de la occidentalización que había traído la ocupación, representado por el personaje de Takamine, una bailarina de striptease que regresa a su hogar, y el tradicional y conservador, encarnación de los valores de la preguerra, que representa el mundo rural del que Carmen originalmente proviene. El éxito de la propuesta motivó a director y a actriz a repetir con el personaje en una secuela, Carmen se enamora (Karumen junjosu, 1952), en la que Lily Carmen se enamora perdidamente de un artista "moderno", narcisista y egocéntrico.
Carmen vuelve a casa también le dio la oportunidad a Kinoshita de experimentar con el color por primera vez. Es esta otra de sus características como cineasta, su impresionante capacidad para innovar y experimentar con diferentes estilos visuales. Si su aproximación emocional a sus historias ha podido quizá ir en detrimento del reconocimiento del talento de Kinoshita como cineasta, y de la importancia de su filmografía, su versatilidad al aproximarse a diferentes géneros y de combinarlos con diferentes estilos visuales, buscando aquellos que mejor se adaptasen a cada historia, también ha podido causar cierta confusión sobre su valor como autor. A diferencia de Yasujirō Ozu o Kenji Mizoguchi, con estilos cinematográficos muy reconocibles, Kinoshita fue ecléctico, incluso experimental.
Carmen también supuso la primera vez que Kinoshita daba el papel protagonista y central a un personaje femenino, algo que se volvería recurrente en muchos de sus siguientes trabajos. Y si este personaje había servido para que tanto Kinoshita como Takamine demostrasen su talento para la comedia, sería con Veinticuatro ojos (Nijushi no hitomi, 1954) con la que brillarían en el melodrama, convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos.
Veinticuatro ojos es una de esas obras de Kinoshita que, a modo de crónica, recorre varias décadas siguiendo a unos personajes. Esta vez a Oishi-sensei y sus alumnos en la isla de Shōdoshima en el periodo que va desde 1928 a 1946. Si con Army Kinoshita ya había mostrado su respuesta emocional a la guerra es con Veinticuatro ojos con la película que quedaría marcado como pacifista. Aunque no muestra en ningún momento el conflicto directamente, es a través del contraste de la inmutable belleza de la isla con los efectos de la tragedia de la guerra sobre sus habitantes que hace aún más dramática la narración.
Al final de la década de los 50, la introducción por parte de Shochiku del GrandScope, su versión del CinemaScope, y el acelerado crecimiento económico de Japón presentaron nuevos retos para Kinoshita. Su respuesta fue de nuevo la de adaptar su estilo y los temas de sus películas a los nuevos tiempos. En ese contexto dirigió otra de sus obras más conocidas, La balada de Narayama (Narayama bushikô, 1958). Kinoshita dirigió relativamente pocas películas históricas, siendo La balada de Narayama y Fuefuki River (Fuefuki-gawa, 1960) dos de las más destacadas. En ambos casos, su aproximación a la Historia es a través de historias familiares y desde las premisas de su tiempo, mostrándonos algo que no es esa época, sino su eco en el presente.
En el caso de La balada de Narayama lo hace en un momento en el que Kinoshita es consciente del creciente problema del envejecimiento de la población. Este drama maternofilial protagonizado por Kinuyo Tanaka le sirve al director para mostrar una vez más su empatía con aquellos que un determinado sistema social no considera útiles. Con una puesta en escena artificiosa, la película está rodada en estudio casi en su totalidad, y experimentado con recursos escénicos del teatro kabuki, Kinoshita reconocía que el formato panorámico del GrandScope le hizo pensar en un escenario teatral, transforma la historia en leyenda, que, enfrentada al presente, produce nuevas lecturas de la cruel tradición que nos relata desde una época de bonanza económica.
Antes de abandonar Shochiku en 1964, en los primeros años de la década de los sesenta Kinoshita nos dejó varias grandes películas, y más razones para considerarlo como uno de los grandes maestros de la edad de oro del cine japonés. Entre ellas, Un amor inmortal (Eien no hito, 1961), una nueva, y muy oscura, crónica familiar con el tema central del odio y del rencor entre los personajes de Hideko Takamine y Tetsuya Nakadai a modo de cruel crítica al pensamiento feudalista que es el origen de la tragedia.


